Poda y pinzado

Como muchos ya sabéis, la estructura de un árbol consta de diferentes zonas, las cuales realizan un trabajo específico durante la vida del árbol. De dentro hacia fuera serían: la leña, los vasos leñosos, el cambium, los vasos cribosos y la corteza. Esta estructura es la misma tanto en tronco como en ramas, y va variando a medida que una rama crece, pasando de ser una cosa a ser otra. Esquema de la estructura.

Realmente la parte viva de un árbol, la que trabaja (sin contar las hojas), es reducida respecto al volumen total del árbol. Cuando una ramita nace, casi es inapreciable la diferencia entre una capa y otra, y es a medida que la rama crece y lignifica, cuando estas zonas se van haciendo más apreciables, hasta ser claramente diferenciadas. Esto es para quien quiera desgajar o acodar, que deberá tener muy en cuenta la edad y grosor de la rama si quiere tener éxito.
La leña: A medida que el árbol crece, las diferentes partes del mismo se reconvierten, pasando a ser leña. Ésta tiene como misión fundamental el dar consistencia a la estructura de la planta, soportarla.
Los vasos leñosos (xilema): Son los encargados de transportar la savia bruta desde las raíces hasta las hojas para que mediante la fotosíntesis, esta savia se convierta en savia elaborada.
Los vasos cribosos (floema): Encargados de la distribución de la savia elaborada por todo el árbol.
El càmbium: La zona más importante en el tema que nos ocupa. Se encuentra entre el xilema y el floema, y ​​tiene la virtud de que es capaz de generar tejidos, tanto hacia dentro, creando vasos leñosos, como hacia fuera, creando vasos cribosos.
En esta fotografía, en la parte izquierda del corte, se puede apreciar una zona verde claro correspondiente a la capa de cambium.
La corteza: capa externa de tronco y ramas, encargada de proteger el árbol de agentes perjudiciales externos.
El cambium tiene la virtud de poder generar tanto xilemas como floemas. Es decir, que si el árbol tiene una herida, él mismo será capaz de generar una solución tanto para reparar vasos que conducen la savia bruta como la elaborada, además se encargará de producir la corteza necesaria para proteger la herida y que no afecte al árbol. Esta capacidad es la que nosotros tenemos que aprovechar para conseguir podas que se vean lo menos posible pasado el tiempo y que además no afecten la salud del árbol.
Intentaremos podar de la mejor manera, para ayudar al árbol a que se recupere rápidamente, y lo más estéticamente posible.
La velocidad de cicatrización así como la capacidad de cubrir las heridas, varían de una especie a otra, así que no se puede dar plazos para una completa cicatrización de una herida, ya que estos dependerán de la especie y del tamaño de la herida. Independientemente de la especie, es de cajón que cuanto mayor es la herida, más tardará en cerrarse, y unas ayuditas no le vendrán nada mal en el árbol. Una muy importante es proporcionar al árbol una corteza temporal que evite el riesgo de infecciones, putrefacción o nidificación de insectos, hasta que el árbol haya sido capaz de cerrar la herida por completo. Hay diferentes formas de hacerlo, mediante pastas selladoras comerciales, caseras y naturales.
Algo que también nos puede pasar es que el árbol deje de producir corteza, quedando una herida sin terminar de cerrar. En este caso tendremos que volver a abrir la herida, hasta poner al descubierto de nuevo la capa de cambium, para forzar al árbol a continuar con el proceso. Un par de pastas selladoras comerciales, sin ninguna intención de hacer publicidad.
Si no utilizamos pasta de juntas, puede ocurrir que cierre correctamente, que no lo haga, o que lo haga a medias. Mas vale prevenir. En este caso vemos que se ha quedado a medias, y que la madera comienza a deteriorarse. Deberíamos sanear la herida y corregir errores.
Las condiciones ambientales influyen también en el proceso de cicatrización, así como la propia actividad de la planta. Temperaturas muy altas o muy bajas no son buenas, por lo que deberíamos evitar la poda en meses calurosos o muy fríos, tanto por las temperaturas como por la falta de actividad. Si la herida se seca, será difícil también que la herida cicatrice bien, otro motivo más para aplicar pasta selladora. Y si hay un exceso de agua, también podemos tener problemas de hongos o de putrefacción. Conclusión, importantísima una fecha correcta así como una debida protección.

Hasta aquí más o menos conocemos el proceso por el que cicatriza una planta, pero no debemos olvidar que todo tiene sus límites, y también podemos cometer excesos que impidan una correcta cicatrización a pesar de haber podado “de libro”. Debemos tener a la hora de podar varios factores en cuenta, además de los ya expuestos: La salud del árbol es fundamental, el número de ramas a podar, las que le quedaran, el estado de las raíces y la edad de la planta.
Edad de la planta: No cicatriza de igual forma un árbol joven que un viejo. En un árbol joven, los caminos de savia no están tan definidos, ni son tan vigorosos como en un viejo.
Siendo posible identificar los caminos más vigorosos, podemos utilizar esto en nuestro beneficio, y decidir si podemos cortar más ramas o menos en una zona concreta. Además de eso, el callo resultante no será igual tampoco, formándose un callo en forma de labios en los árboles jóvenes, y en forma de corona circular en los viejos.

Estado de las raíces. Un bonsái comienza en sus raíces. Muchas veces tenemos una urgencia innecesaria en podar y modelar descuidando el cepellón. Creo que es fundamental un cepellón sano y abundante antes de someter al árbol a procesos traumáticos, y la poda lo es y mucho. Recordar que bonsái es equilibrio, y de nada servirá podar bien, si las raíces no pueden proporcionar esta energía extra que será necesaria para que el árbol cicatrice.

Ramas a podar y restantes. Tienes tu planta delante y un diseño mental o en papel a su lado, además de todo lo necesario para realizarlo. Sobran tropecientasmil ramas y nos ponemos a cortar. Será la planta capaz de soportar la tala?. Un riesgo que se corre al podar abundantemente es la retirada de savia, que se puede producir por varias causas y una de ellas es podar sin planificar. Puede que para nuestro diseño sea necesario eliminar una buena proporción de ramas en una zona concreta, pero sin una debida planificación a la hora de cortar, puede que nos llevamos alguna sorpresa. Hemos hablado antes de los caminos de savia, y podemos hacerles perder de un plumazo si no vamos con cuidado. Es importante dejar ramas justo por encima o por debajo de zonas donde cortamos ramas gruesas o gran cantidad de ellas, provocando grandes cicatrices. Las ramas superiores mantendrán vivos los caminos de savia ayudando a la cicatrización, y las ramas inferiores frenaran la retirada de savia en el caso de que ésta se produzca. Si planificamos esto, en sucesivas podas, podemos ir eliminando las ramas innecesarias evitando sorpresas.

La salud de la planta: No por obvio debemos dejar de recordarlo. Para someter a una planta en cualquier proceso que requiera de una reacción por su parte, debemos asegurarnos de que se encuentre saludable y fuerte o de lo contrario tenemos bastantes probabilidades de fracasar. Unas correctas condiciones de cultivo nos proporcionarán esta salud, así que mejor tener previsto antes de proceder a la poda, un fortalecimiento de la planta en la temporada anterior.

Cómo podar. Existen diferentes herramientas para la realización de la poda, y cada uno utiliza las que tiene a mano o las que más le gustan. En esto como en casi todo hay diferentes opiniones, así que cada uno utilice lo que estime más conveniente. Simplemente indicar que usamos lo que usamos, el objetivo debe ser cortes limpios y definidos, superficies lisas, y bordes de la herida sin saltos ni desgarros.

Esquema de corte dejando parte de la rama. A evitar salvo que queramos convertirla en jin.
Esquema de corte a ras de tronco. A evitar o producirá callos que no quedaran a ras de tronco.
Esquema de corte irregular o desmigado. Problemas de putrefacción y mala cicatrización.
Ejemplo del corte realizado mediante una podadora cóncava. Se puede apreciar la limpieza del mismo, así como lo homogéneo que resulta y también su forma cóncava. Además de la capa de cambium, se ve que hemos profundizado lo suficiente hasta llegar a la leña, por lo que al producirse el callo de cicatrización no se produciran abolladuras.
Cuando se poda una rama, generalmente queda una herida de forma circular, ligeramente superior al diámetro de la rama cortada. Nuestro objetivo es profundizar con el corte, de tal manera que quede la mayor cantidad de cambium expuesto, llegando hasta la madera. Otras veces podamos varias ramas muy juntas y queda una cicatriz formada por varios cortes. En estos casos es interesante unir los diferentes cortes para conseguir una herida homogénea, de modo que la cicatrización también lo sea.

Ejemplo de una herida en la que se han unido varios cortes. El tiempo nos dirá si quedan medianamente aceptables. En este caso tengo la ventaja de que la herida queda en la parte posterior del árbol. No es excusa, pero al menos no se verá.
Debemos evitar el cortar dejando trozos de rama (muñones) pues entonces además de tener problemas de cicatrizado, es muy probable que este muñón no quede perfectamente cerrado, siendo foco de podredumbres y nidos de parásitos. En caso de que cicatrice correctamente, desde luego lo que no conseguiremos es un buen aspecto estético.

Un ejemplo a evitar
No cortar a ras del tronco, ya que si bien es probable que la herida cierre completamente, el callo resultante dejará una hinchazón antiestética que afeará nuestro árbol.

Sirva como ejemplo esta foto que es parte del proceso que se verá posteriormente. Si dejamos la herida tal como se ve, el callo resultante sobresaldrá del tronco de forma antiestética. Esta pasta blanquecina es madera y savia resultante del corte con la sierra.
No cortar de forma irregular o haciendo astillas, ya que además de dificultar enormemente la cicatrización y de dejar cicatrices antiestéticas, corremos un gran riesgo de infecciones aunque protejamos la herida.
Así que la mejor forma de podar, es dejando una herida de forma lo más circular posible, cóncava, profundizando en el tronco y limpia. De esta manera evitaremos callos antiestéticos, problemas de infecciones y aceleraremos el proceso.
Hasta aquí la teoría. Como cuando se me ocurren las cosas suele ser tarde, ya que no dispongo de procesos gráficos detallados seguidos paso a paso, así que entre los esquemas anteriores y las fotos que coloco a continuación, espero poder aclarar gráficamente el escrito.

Ejemplo de eliminación de una rama de engorde. En primer lugar un detalle de la rama a
podar.
Esta fotografía ya la ha visto. Ya que no es posible cortar la rama con la podadora cóncava sin rebajarla, lo primero que he hecho ha sido cortar a ras de tronco mediante la sierra.
Posteriormente, utilizando la podadora cóncava, rebajamos la herida de manera que profundice en el corte, quedando de forma cóncava. Puede apreciarse que la herida resultante es bastante más grande que el diámetro de la rama eliminada. Tenerlo en cuenta, no sea que partáis el tronco por la mitad.

Finalmente, la sellamos tal como hemos comentado, a fin de evitar infecciones y favorecer la cicatrización.

Un ejemplo de una herida prácticamente cerrada, le quedan dos telediarios. En una o dos temporadas más, no se notará casi la diferencia de textura entre la corteza vieja y la producida después de la cicatrización.
Un ejemplo de cicatriz completamente cerrada. Como en el anterior, falta para homogeneizar las texturas. Tiempo al tiempo. Un caso de árbol viejo en que la cicatrización se produce de forma casi simétrica. El ideal.
El resultado del cierre de tres cicatrices muy juntas. En este caso todavía el árbol es mío, no soy el culpable de la fechoría. Debería reabrir, pero puede que sea peor el remedio que la enfermedad. Para todo hay tiempo.
Una herida a mitad de proceso. Como se puede ver, el mastic va cediendo a medida que el callo crece. O cae solo, o rascando ligeramente salta sólo debido a lo rígido que queda con el tiempo. Es la cicatrización de una temporada, así que todavía le falta tiempo. En caso de que no continúe cerrando, se debería cortar mediante gubia o cuter la parte interior de los labios para renovar el proceso. En este caso además se aprecia que la rama es joven, ya que la cicatrización se produce de forma alargada (labios) y no circular.
Aunque tratandose de ramas finas, si no las protegemos nos puede pasar lo que en la foto. La madera se seca, la corteza se separa, y el proceso de cicatrización se detiene. Trabajo en vano, más vale prevenir.
Un caso un poco peculiar. Se trata del ápice de un Acer Buergerianum al que se le dio un corte importante. Quizás alguien no lo crea, pero la rama que ha ayudado a la cicatrización, tiene una temporada de vida y un diámetro de 22 mm. en su unión con el tronco, con una altura de 1.8 m. Plantado en maceta de entrenamiento.

Pinzado de un arce formado

El arce mostrado en esta foto, tiene unos cuantos cientos de yemas para pinzar. Se trata de un palmatum, variedad Kijohime

Las yemas no se abren todas a la vez, lo cual es de agradecer, porque de lo contrario sería una locura. Una muestra de los diferentes niveles que llegan.

En primer lugar, mostraros la cápsula que rodea las hojas. Esta cápsula se suele quedar rondando en la rama para acabar desapareciendo. No confundir con el primer par de hojas, ni tampoco confundir algunas hojas amorfas que suelen aparecer de vez en cuando con unos lóbulos muy poco definidos. Estas hojas son perfectamente operativas, aunque feas. De vosotros depende dejarlas, o eliminarlas, yo hago uno u otro según mi estado de ánimo, no sigo un criterio fijo.

El brote marcado como “A” que casi no se ve, brotará cuando le dé la gana, o sencillamente, cuando los brotes más vigorosos que iremos pinzando, le cedan parte de la energía del árbol.

Los dos brotes metidos dentro de un círculo, marcados como “B” están en diferentes fases de apertura, aunque es un poco pronto para pinzar los mismos.

El brote marcado como “C” casi ya está. Si tenemos ganas podemos llegar a pinzar, pero mejor esperar al día siguiente, que estará más maduro.

Unmomento ideal para pinzar sería el que se muestra en la siguiente foto. Las dos primeras hojas se empiezan a abrir, y apreciamos el ovillo del resto de hojas en su interior. Nos permite introducir las pinzas e incluso la uña para pinzar. Por cierto, ahora que lo recuerdo, es el momento de dejarse la uña del pulgar de la mano derecha más larga de lo habitual e incluso la del índice también. Aunque se le diga pinzamiento, que será por utilizar pinzas, digo yo, la mayor parte de las operaciones de pinzado a corto, se suelen hacer con los dedos. Al menos yo lo hago siempre que me es posible.

Otra visión del brote desde su frente

Sea mediante pinzas o con los dedos, separamos las dos primeras e incipientes hojas, y seccionamos las restantes que quedan entre las pinzas.

Una vez realizada la operación, el resultado debe ser como el que muestra la siguiente foto. Se pueden apreciar los tallos seccionados por la pinza, justo entre las dos hojas.

Un detalle más

Por último simplemente añadir, que pinzar de este modo, se consiguen entrenudos muy cortos, pero ojo, la siguiente brotación tardara uno y parte del otro en producirse. No hemos dejado que las hojas maduren antes de actuar sobre ellas, y menos aún que formen nuevas yemas, así que sólo es recomendable para mantener siluetas, o digamos, como reacción colateral, para que los brotes durmientes en zonas traseras despierten. Pero eso como digo es un efecto secundario, yo no usaría esta técnica para provocar estas brotaciones, ya que puede resultar muy aleatoria.